De qué se habla cuando se habla de creación (Sobre la obra de Miguel Méndez MENAZE)
- Bory Talks
- 12 mar
- 2 Min. de lectura
Mirar es otorgar un privilegio a la vista humana así trátese de seres como elementos oníricos o reales, pero, que finalmente está basada en una esencia ignómica y de libertad.
El dibujo de primera intención que, inmoviliza a sus seres en el tiempo, en una estampa de su estanco en su primer acto deteniendo sus gestos e imágenes o temporales.
Los cuadros -indudablemente- surgen de la singularidad de imago: abstractos, conceptuales, figurativos, realistas, impresionistas, por mencionar, pero finalmente mágicos; de imaginación.
Creaciones que quieren decirnos algo dentro de su silencio, probablemente "cosas" que van saliendo solas en un tiempo quizás también arbitrario; la expresión nunca es la misma en esa similitud de compases en su acto, porque "No hay para el hombre mirada absoluta, es lo que enseña la dialéctica del otro" según Sartre.
Esencialmente las obras nos hablan sobre temas de la condición humana, como el erotismo, el psiquismo, el mexicanismo, aunque en sí la obra es inexplicable, más no inentendible, como diría Paz. De esta manera -la obra- no es implume, más bien imperdible, que se yuxtapone de diferentes momentos con mayor o menor intensidad cromática, hay en estás creaciones cuadros saturados de elementos simbólicos como también parcos como en los poemas Hai ku japonés; sustancias poéticas que van delineando el mensaje de la obra artística, invenciones semánticas inconscientemente que van entretejiendo en su misma trama visual, en un contexto donde él sólo puede entrar o salir.
Hay en si, en cada creación una extraña logotomía lúdica que pertenece a signos onomatopéyicos de su propia realidad.
Este autor se sumerge en el abismo de la exploración diversas en un acto inevitable de causas, usando de esta manera técnicas plásticas varía: acuarelas, óleos, acrílicos, grabados en formatos y texturas también diferentes, en cuyo tratamiento subjetivo de sus "cosas" de la imágen, se encuentra sometido quizás para encontrarse en esa insondable búsqueda.
Hay en su obra actos de serenidad, pero los hay también de violencia, hay objetos que escapan a la mirada, que se encuentran ocultos, su realidad visible se desvanece en la mirada para integrarse a un todo.
El trabajo se puede clasificar a partir de una mirada periférica de su creatividad verifica, como tal, sustraída de recuerdos que corresponden solo y sólo así a su memoria, a la percepción de objetos remembrados como quimeras nostálgicas, silogismo de un mexicanismo romántico que le tocó vivir. La irresponsabilidad de los colores crean atmósferas irrecurrentes, espacio donde a veces las cosas no se encuentran como tales, una visión figurada de la representación de unidades del cuadro trapastojo de luz venido de inconsciente que va para allá.
Gustavo García Hernández











Comentarios